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ÁNGEL ESTEBAN CALLE

Queridos socios:
Nuestro Vicepresidente, Ángel Esteban Calle, falleció este viernes 18 de septiembre.
Queremos recordar que Ángel Esteban ha formado parte de la Junta Directiva de la A.C.P. "La Colodra" desde su creación. Fue Presidente de la misma durante cuatro años y ostentaba el cargo de Vicepresidente desde el año 2004 hasta la actualidad.
La A.C.P. "La Colodra" lamenta profundamente esta irreparable pérdida, Ángel deja en nosotros un hueco imposible de llenar tanto por su calidad humana como por su dedicación a nuestra Asociación.
Adiós Ángel, compañero, descansa en paz.

                                                                  Junta Directiva A.C.P. "La Colodra

poema premiado 2020

Premio “La Colodra”

XXXII Edición del concurso “Segovia y su sierra”

QUID EST NASCI CULPA?

Autor: Feliciano Ramos Navarro

Voy por la vida dando mil traspiés

tropezando, sin tino, cada día;

es tan necia mi torpe biografía

que siembro la cizaña por mi mies.

Yo la vida la vivo sin después,

el ahora me colma de alegría;

vivir, vivir, vivir… Mi vida es mía

aunque sé que al vivir vivo al revés.

Me importa un bledo que cualquier mañana

oiga doblar el son de una campana

y pierda, poco a poco, mi horizonte.

Cuando la muerte llegue hasta mi puerta

la encontrará de par en par abierta

y embarcaré en la barca de Caronte

sin miedo pues la vida ¿no es un cuento?

¿llegar a a ser y luego no ser nada?

¿confundir la salida con la entrada

o hacer de tu final tu nacimiento?

Nacer, morir… ¿Qué dejo en testamento?

¿la huella ya borrada en mi pisada?

¿el ocaso sin luz de mi mirada

o mi voz confundida con el viento?

Sé que soy para luego ya no ser,

un quiero para luego no querer,

la interrogante eterna de la duda.

Cuando en la oscura y negra sepultura

tan sólo se simple abreviatura

¿mi alma quedará sola y desnuda?

¿sin maleta, desnuda de equipaje,

vacías mis dos manos? ¡Qué razón

me obligará a bajar en la estación

que anunciará el final de mi viaje!

Ninguna voz anuncia que me baje,

me late sin latir mi corazón,

mi pulso se detiene, mi tensión,

gota a gota desagua su coraje.

Un temblor en las piernas me sacude,

me ensordece el silencio, nadie acude

a darle orientación a mi destino.

Intento sosegarme, sólo espero

que no tasen mis obras con un cero

y un sol alumbre un poco mi camino

aunque lo pierda todo, todo, todo…

sin valorar, siquiera, lo que pierdo;

aunque pierda de golpe mi recuerdo,

hasta mi propio nombre, hasta mi apodo;

pero a dejar de ser no me acomodo,

si me muero quiero morirme cuerdo

Y no saldré al morir con el pie izquierdo

aunque muera al final de cualquier modo.

La muerte, de verdad, nunca me inquieta

porque pienso que soy una marioneta

movida por los hilos de la suerte.

Mastico mi inquietud y rumio mi ira.

¿Puede ser mi opinión falsa mentira

y la vida renazca tras la muerte?

¿He sido por la vida un triste apaño

de un Ser que goza convirtiendo mi ego

en ente de ficción, en simple juego,

que entre sus dedos me hace tanto daño?

Me siento, siendo yo, como un extraño

con los ojos abiertos pero ciego.

¿Mi futuro acabó? ¿No existe un luego?

¿Comulgo en la patena del engaño?

Cada paso que doy tan poco pesa

que vuela como vuela la pavesa

del pábilo apagado de una vela.

Al andar más deprisa me retraso,

comprendo la razón de mi fracaso,

no existe solución aunque me duela.

Por eso cuando dé mi adiós postrero

exijo explicación de lo que he sido.

¿Qué culpa tengo yo de haber nacido

ni me atrape la muerte con su fuero?

Protesto, pataleo, pues no quiero

recibir un castigo inmerecido.

¿Viví la vida o nunca la he vivido?

Mis culpas ¿quién las juzga si me muero?

¿Otra vida después? ¿Quién me lo jura?

La religión, sin pruebas, lo asegura,

se inventa la verdad de un Dios eterno.

Yo pienso que seré en el universo

un átomo tan nimio, tan disperso,

que no veré ni el Cielo ni el Infierno.

Me rebelo. ¿Por qué juzgan mi vida

antes de que mi luz se desvanezca?

¿Existe el Más Allá? ¡Qué no parezca

que suplica una entrada mi salida!

¿Me iré? ¿Me quedaré? ¿Quién lo decida

hará en mi oscura noche que amanezca?

¿Puede ser que al final se lo agradezca

y convierta mi marcha en mi venida?

Que sea lo que sea, sólo digo

que no aboné la espiga de mi trigo

ni pensé en la llegada de mi siega.

Si existe una Verdad yo necesito

aprender la lección de lo infinito

sin principio ni fin. Alfa y Omega.

Comprender, sin error, a dónde voy

y no dejar de ser porque ya soy.

 

TEATRO DE LA COMEDIA ABRIL 2020

A.C.P. “La Colodra”

Teatro de la Comedia

El enfermo imaginario”

de

Molière

 

Miércoles, 22 de abril, 20:00

Entradas: 12,5

Los interesados deberán reservar su entrada llamando al 665875850 (Ana), antes del día 26 de marzo .Tendrán prioridad los socios hasta el día 15 de marzo.

MAMIFEROS EN CARNAVAL

“Mamíferos en Carnaval”

Hace poco, poco tiempo, alguien me narró una historia que ocurrió hace muchos, muchos años. Me dijo que era un secreto que podía compartir… Por eso y por si acaso, lo cuento en voz muy bajita.

Y es que al principio del todo, apenas concluido su proceso de Creación, la Madre Naturaleza se sintió triste, al ver que ningún animal se había acercado a agradecerle aquella labor. Asumía que los Reptiles, las Aves, los Peces y los Anfibios no lo hicieran pues los ideó sin grandes alardes. Sin embargo le entristecía enormemente constatar que los Mamíferos, a quienes diseñara con tanto esmero, no hubiesen mostrado el menor ápice de gratitud.

De manera que, tan enojada como dolida, empezó a tomar represalias contra ellos. A la Jirafa le borró las cuerdas vocales, siendo desde entonces el único mamífero mudo, incapaz de generar ningún sonido… Al Elefante le pintó de sobrepeso para que fuese el único que no pudiera saltar… Al Cerdo le impidió físicamente que mirase al cielo… A las Ovejas que supieran beber agua en movimiento… Y así, uno a uno… Hasta que el Hombre se dio cuenta de ello.

En efecto, aquellos primeros humanos reconocieron que habían sido injustos con esa Naturaleza que les había creado. Ni siquiera le dieron las gracias. Por ello, y a fin de liberarla de tal enfado, decidieron organizar una fiesta en su honor. Le llamarían Carnaval – del primitivo carnem-levare, “abandonar la carne” – pues mientras durase nadie comería a nadie. Y en ella, con el propósito también de salvarlos, irían disfrazados de los demás animales.

De modo que vistieron con pieles, tatuaron su dermis y conmemoraron el primer festejo registrado en la memoria de nuestra Historia.

Narran las crónicas del momento que aquella celebración resultó un auténtico éxito. Cierta mujer pintó su dorso a rayas pareciéndose a una Cebra… Algún hombre desaliñó su melena recordando al rey León… Aquel chaval saltimbanqui se hizo pasar por un Mono… Y esa niña tan risueña, simulaba ser Hiena con gran perfección.

La Madre Naturaleza quedó encantada por ello, si bien no tardaría en descubrir que en esa fiesta solo había participado la especie humana. En un primer momento se sintió molesta y engañada, decidiendo tras otro arrebato que a partir de aquel instante sería la única especie que pariría con dolor.

Sin embargo no tardó en reconocer la generosidad de su gesto, concediéndole por ello tres dones bajo una condición.

El primer don consistió en que, desde ese día, los Hombres y Mujeres serían las únicas criaturas de este mundo que – a fin de compensar su descanso – podrían dormir de espaldas... El segundo que, desde ese día, serían los únicos mamíferos que podrían tomar leche después desde aquel día serían los únicos en los que en dicho proceso de lactancia la madre podría mirar a los ojos de ese bebé al que está amamantando, construyendo el vínculo más extraordinario que existe para la vida: el vínculo Madre-Hijo.