poema premiado 2020
Premio “La Colodra”
XXXII Edición del concurso “Segovia y su sierra”
QUID EST NASCI CULPA?
Autor: Feliciano Ramos Navarro
Voy por la vida dando mil traspiés
tropezando, sin tino, cada día;
es tan necia mi torpe biografía
que siembro la cizaña por mi mies.
Yo la vida la vivo sin después,
el ahora me colma de alegría;
vivir, vivir, vivir… Mi vida es mía
aunque sé que al vivir vivo al revés.
Me importa un bledo que cualquier mañana
oiga doblar el son de una campana
y pierda, poco a poco, mi horizonte.
Cuando la muerte llegue hasta mi puerta
la encontrará de par en par abierta
y embarcaré en la barca de Caronte
sin miedo pues la vida ¿no es un cuento?
¿llegar a a ser y luego no ser nada?
¿confundir la salida con la entrada
o hacer de tu final tu nacimiento?
Nacer, morir… ¿Qué dejo en testamento?
¿la huella ya borrada en mi pisada?
¿el ocaso sin luz de mi mirada
o mi voz confundida con el viento?
Sé que soy para luego ya no ser,
un quiero para luego no querer,
la interrogante eterna de la duda.
Cuando en la oscura y negra sepultura
tan sólo se simple abreviatura
¿mi alma quedará sola y desnuda?
¿sin maleta, desnuda de equipaje,
vacías mis dos manos? ¡Qué razón
me obligará a bajar en la estación
que anunciará el final de mi viaje!
Ninguna voz anuncia que me baje,
me late sin latir mi corazón,
mi pulso se detiene, mi tensión,
gota a gota desagua su coraje.
Un temblor en las piernas me sacude,
me ensordece el silencio, nadie acude
a darle orientación a mi destino.
Intento sosegarme, sólo espero
que no tasen mis obras con un cero
y un sol alumbre un poco mi camino
aunque lo pierda todo, todo, todo…
sin valorar, siquiera, lo que pierdo;
aunque pierda de golpe mi recuerdo,
hasta mi propio nombre, hasta mi apodo;
pero a dejar de ser no me acomodo,
si me muero quiero morirme cuerdo
Y no saldré al morir con el pie izquierdo
aunque muera al final de cualquier modo.
La muerte, de verdad, nunca me inquieta
porque pienso que soy una marioneta
movida por los hilos de la suerte.
Mastico mi inquietud y rumio mi ira.
¿Puede ser mi opinión falsa mentira
y la vida renazca tras la muerte?
¿He sido por la vida un triste apaño
de un Ser que goza convirtiendo mi ego
en ente de ficción, en simple juego,
que entre sus dedos me hace tanto daño?
Me siento, siendo yo, como un extraño
con los ojos abiertos pero ciego.
¿Mi futuro acabó? ¿No existe un luego?
¿Comulgo en la patena del engaño?
Cada paso que doy tan poco pesa
que vuela como vuela la pavesa
del pábilo apagado de una vela.
Al andar más deprisa me retraso,
comprendo la razón de mi fracaso,
no existe solución aunque me duela.
Por eso cuando dé mi adiós postrero
exijo explicación de lo que he sido.
¿Qué culpa tengo yo de haber nacido
ni me atrape la muerte con su fuero?
Protesto, pataleo, pues no quiero
recibir un castigo inmerecido.
¿Viví la vida o nunca la he vivido?
Mis culpas ¿quién las juzga si me muero?
¿Otra vida después? ¿Quién me lo jura?
La religión, sin pruebas, lo asegura,
se inventa la verdad de un Dios eterno.
Yo pienso que seré en el universo
un átomo tan nimio, tan disperso,
que no veré ni el Cielo ni el Infierno.
Me rebelo. ¿Por qué juzgan mi vida
antes de que mi luz se desvanezca?
¿Existe el Más Allá? ¡Qué no parezca
que suplica una entrada mi salida!
¿Me iré? ¿Me quedaré? ¿Quién lo decida
hará en mi oscura noche que amanezca?
¿Puede ser que al final se lo agradezca
y convierta mi marcha en mi venida?
Que sea lo que sea, sólo digo
que no aboné la espiga de mi trigo
ni pensé en la llegada de mi siega.
Si existe una Verdad yo necesito
aprender la lección de lo infinito
sin principio ni fin. Alfa y Omega.
Comprender, sin error, a dónde voy
y no dejar de ser porque ya soy.
