PREMIO 2013
ENTREGA DEL PREMIO DEL II CONCURSO DE “CUENTOS DE CARNAVAL” ORGANIZADO POR “LA COLODRA”
El sábado, día 9 de febrero, se realizó la entrega del Premio del II Concurso de “Cuentos de Carnaval” convocado por la Asociación Cultural Provincial “La Colodra”.
En esta segunda edición de dicho certamen literario, la ganadora fue Yose Álvarez-Mesa, con domicilio en Arnao (Asturias), por su original titulado “El disfraz” y presentado con el lema “Helter Skelter”. Al no haber podido la autora acudir al acto, recibió en su nombre el diploma acreditativo del citado galardón, diseñado por el pintor Rafael Sánchez Muñoz, y leyó el texto premiado Ana Isabel Martín Moreno, miembro del jurado juntamente con José María Aránguez Otero y Ángel Esteban Calle.
Antes de producirse la entrega, José María Aránguez dio lectura al acta del fallo y a una comunicación en la cual Yose Álvarez-Mesa expresaba su agradecimiento a “La Colodra”.
En esta edición se incrementó significativamente el número de participantes, manteniéndose la calidad de los trabajos recibidos, como en la edición anterior, desde la práctica totalidad de las comunidades españolas y otros países, tanto europeos como hispanoamericanos.
El acto de entrega del referido galardón tuvo lugar en el Salón de Actos municipal “Los Toriles”, al comienzo de un baile de disfraces organizado por “La Colodra” con este fin.
CUENTO PREMIADO: EL DISFRAZ
Puso un anuncio en la prensa local: “Se busca disfraz de Mujer Feliz perdido ayer martes a las diez de la noche en la confluencia de las calles Cuaresma y Don Carnal. Atiende al nombre de Amanda y en el momento de su desaparición iba en compañía de un hombre alto y fuerte, moreno, vestido con traje gris. Se me extravió por descuido y necesito recuperarlo cuanto antes, es cuestión de vida o muerte. Se recompensará”
Se sentó a esperar que algún buen samaritano lo encontrase y se lo devolviera. Cómo pudo escaparse, si lo llevaba bien sujeto al cuerpo. Cómo pudo traicionarla, sabiendo lo que necesitaba de aquel antifaz sonriente para salir a la calle, que sin él estaba como desnuda, expuesta a las miradas ajenas, al juicio general. Cómo pudo…
¿Es posible que inconscientemente ella misma lo dejase ir? Tal vez se sentía cansada de fingir y necesitaba plantar cara al mundo sin la ayuda de aquella sonrisa de ficción. Tal vez la situación estaba cambiando y sus nuevas expectativas dejaban obsoleta aquella máscara. Tal vez en su interior había un algo más que vegetar y la vida la estaba poniendo en situación de rebelarse.
Había buscado el disfraz por todas partes sin resultado, aunque no por ello desesperó. Es cuestión de paciencia, no puede haberse esfumado en el aire… Tal vez el mismo decida regresar…
Pero no regresó a tiempo. El hombre del traje gris que le había robado las ilusiones llegó en ese momento con un regalo, su mejor gesto de afecto y un “perdóname” en la boca que por repetitivo ya no causaba efecto alguno. No traía consigo nada que ella quisiera aceptar ya. Le hizo muchas promesas, pero ya no pudo creerlas. Mientras lo miraba con ojos distintos, el otro antifaz, el que la había mantenido ciega durante años, se deslizó por su silueta hasta desvanecerse en un charco a los pies de él. No más puñetazos de amor, vida mía. Se había acostumbrado a perdonar por miedo a perderle, pero ahora se daba cuenta de que estaba mejor sin él, que ya no necesitaba fingir una felicidad inexistente, que lo que quería era ser feliz de verdad y no solo por encima de la careta.
Justo cuando cerró la puerta y él se fue para siempre, se miró en el espejo y vio una sonrisa en su cara sin máscara. Y supo que ya era capaz de transitar por la vida sin subterfugios, sin miedo, sin nadie que decidiera por ella y le indicara constantemente el camino a seguir. Supo que era la dueña de su propio destino.
Entonces se pintó los labios y salió a la calle a celebrar el Carnaval.

